RECICLAJE HUMANO

Un buen amigo me contaba su historia personal y como evolucionó su conciencia hasta este momento, me decía :

Creí que las neuronas mas importantes del ser humano, eran las que ordenaban saciar las necesidades básicas para la sobrevivencia, tales como comer, dormir, descansar… y me di cuenta que otras neuronas se encargaban del placer, por eso las consideré más importantes que las anteriores y me di a la tarea de autocomplacerme en todo lo que podía, pero solo caí en vicios y vi que la felicidad plena que andaba buscando, se esfumaba rápidamente.

Los vicios me hicieron recapacitar, que lo único que encontraría al final, serían enfermedades y/o la muerte y además, en mi corazón se habría un hueco que nunca se llenaba, se hacía cada vez más grande, como reclamándome el sentido de mi vida, por lo cual fui creado, por lo que se me compartió la razón de ser.

Al ver esto, desprecié estas neuronas, como las mas importantes y vi que existían las neuronas receptoras de la libertad y con la libertad podía ordenarles a las neuronas anteriores, que siguieran por su camino o que se abstuvieran de seguirlo, así, cuando tenía hambre, podía ayunar, cuando tenía el impulso de satisfacer mi físico o mi mente, podía ordenarles que no lo hicieran o cambiar la forma de hacerlo.

¿ Estas eran las neuronas mas importantes ?

Pues me di cuenta que con mi libertad no podía tomar buenas decisiones, si no tenía la luz que las guiara.

Platicando con mis amigos y leyendo buenos libros, me hicieron ver que había otras neuronas más importantes que las neuronas receptoras de la libertad, eran las neuronas espirituales, las cuales eran sensibles a captar la luz para guiar mi libertad.

Ya no hubo neuronas más importantes en mi persona, pues la luz que recibían, no venía de las neuronas de mi cerebro, era independiente a mi ser, la luz era el don de Dios, para que yo llegara a ser…

Creció mi conciencia y le di el lugar que debían ocupar a las neuronas para que me ayudaran a ser, lo que estaba llamado a ser, en base al amor, por lo cual fui creado.

La oración fue indispensable para recibir la luz, que me traía paz, armonía, para entregarme con amor a los demás, renunciando a todo aquello que me podía perjudicar y así se fue cerrando ese hueco que una vez fue creciendo de soledad y angustia, para ser llenado por Dios y Dios me ha ido dando, una felicidad que no había conocido antes…

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