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DISCERNIMIENTO

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Una voz dulce le decía           ” ESCUCHA LO QUE DIOS TE DICE “,

abría sus ojitos ese niño, como queriendo abrir sus oídos y escuchar lo que Dios le decía, pero lo único que captaba era silencio.

Una y otra vez, recordaba esas palabras, en actitud de escuchar a Dios, pero no lograba romper con el silencio.

Su imaginación, comenzó a jugar un papel importante en esto, ya que al no percibir voz como la de un humano, que le hablara en su idioma, comenzaron a llegar frases en su mente, que lo hacían cuestionarse.

¿En realidad esto me pide Dios?

La moral participó fuertemente en hacer ver y sentir a este niño, que iba creciendo, el diferenciar entre el bien y el mal.

Cuando no tenía duda, de que aquello estaba bien, lo hacía con toda seguridad y cuando había duda, de que estaba mal, lo evitaba con todas sus fuerzas.

Cuando caía en la debilidad y hacía lo que no estaba bien hecho, se arrepentía. Cuando tenía duda, de que tan bueno, o que tan malo sería aquello, lo platicaba o se informaba, para quitar sus dudas.

Ya de adolescente, tenía claro el camino que quería seguir, pero esas palabra seguían fijas en el,    ” Escucha lo que Dios te dice” .

Cada experiencia la evaluaba y trataba de escuchar la voz de Dios, a través de las circunstancias que lo rodeaban, de su propia forma de ser y de las alternativas que se le presentaban.

Un día escuchó en su mente y sintió en el corazón, una frase muy fuerte, que no podía quitársela, al ver la imagen del hijo de Dios, que le decía:

¡¡ DEJA TODO Y SÍGUEME !!

Eso le trajo en su interior, una revolución interna, como nunca le había pasado, con más fuerza se preguntó:

¿Será mi imaginación, mi temor a no hacer lo que me pide, o en verdad Dios me llama para algo especial?

Sus amigos no le podían responder con certeza, unos opinaban que estaba loco, otros le decían que fuera con un psicólogo, otros hasta le decían que era fruto de sentimientos, que lo invitaban a huir de la realidad y sólo su mejor amigo Salomón habló con el, para preguntarle:

¿Tu qué piensas de lo que te pasa?

(Elías)        No sé, por eso quiero discernir, para encontrar la verdad y vivir conforme a ella.

(Salomón)  ¿Cómo andas con tu novia?

(Elías)  Bien, muy bien, la quiero mucho.

(Salomón) ¿Qué me dices de tus papás?    ¿Cómo anda la relación de ellos?

(Elías)  Bien, los veo contentos y unidos, acaban de festejar sus bodas de plata.

(Salomón) ¿En la universidad como te ha ido?

(Elías)       Bien, exenté algunas materias y la calificación más baja, no está de preocuparse, estoy empezando y me gusta mi carrera.

(Salomón)  ¿Tienes algún problema que te inquiete?

(Elías)      No, solo siento un espacio espiritual, que no puede llenar mi novia, ni mis papás, ni ustedes.

 A la vez, es un SENTIMIENTO DE INCERTIDUMBRE, que me provocó esa ultima frase, que llegó a mi mente y no me la he podido quitar de encima: ¡ Deja todo y sígueme !!

 ¿Cómo diferenciar entre lo que puede ser mi imaginación sugestiva o una verdad revelada?

 ¿Cómo estar seguro que Dios me llama, o que es un fuerte sentimiento, de querer agradar a Dios?

 Si fuera revelación,

 ¿De qué forma quiere Dios que lo siga?  Al decir  ¡¡ Deja todo !!

 ¿Tengo que cortar a mi novia y entrar a una vida consagrada a EL?

 Lo poco que he juntado de dinero, para luego casarnos

 ¿Lo debo de dar a los pobres?

 ¿Qué significa ¡¡ sígueme !!, si he tratado cada día, de estar cerca de EL?

 ¿Debo de cambiar mi modo de ser, mis objetivos o mis actitudes?

¿QUE DEBO HACER?

(Salomón)  No te angusties, toma las cosas con calma.

 En la precipitación sin sabiduría, no está Dios.

 Está bien que te preguntes todas estas cosas, es lógico que te las preguntes, a mi me pasó algo similar, pero LOS CAMINOS de DIOS, son un misterio para el hombre y cuando EL LLAMA, El sabe lo que hace.

 En vez de sentirte turbado, siéntete especial, DIOS TE AMA y tiene una misión específica para ti, lo único que tienes que hacer, es seguir Unido en Oración a EL y sé prudente con tu novia.

Este consejo de su amigo Salomón le agradó y lo siguió.

Pasó el tiempo y Elías continuó con su novia y sus estudios.

La frase no se le despegaba ¡¡ Deja todo y sígueme !!, seguía sintiendo ese espacio que sólo Dios podía llenar y sentía incomodidad de verse parado en esa misma posición.

Desde que le llegó la frase, se dió cuenta, que no podía seguir así indefinidamente.

Con prudencia y dolor, platicó con su novia y ella se comportó comprensiva y decidieron terminar por un tiempo, para que él viera claro lo que debía de hacer.

Los estudios también los suspendió, fue y tocó a las puertas de una vida consagrada a Dios, convencido que:  mata más una duda, que un desengaño.

Antes de entrar a esta vida, hubo guías de ahí mismo, que le ayudaron a ver claro, lo que en Verdad Dios le pedía, en ese momento.

El siempre buscaba la verdad, que debía de seguir, para agradar a Dios.

Esta fue la forma en que pudo vivir tranquilo, al quitar sus dudas, en ese camino de compromiso con la verdad, que le ayudó a ser libre.

Fue muy feliz, en la realización de su verdadera vocación…

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