EL SELLO DE DIOS

En su auto fue al mercado a comprar fruta para venderla.

Después, al llegar con su cliente, cargó el costal de naranjas que éste le había pedido y así prosiguió atendiendo a más clientes, seis días a la semana.

Trabajaba para mantener a su familia, sus ingresos no eran suficientes, sus deudas se incrementaban, a pesar de que él y su esposa trabajaban para sus 4 hijos pequeños.

Los dos tenían una gran confianza en la divina providencia, gracias a esto, seguían caminando con el ideal de formar una gran familia.

Los suegros de él, les ayudaban un poco con lo que podían y él se sentía, por un lado, agradecido y por otro lado, humillado por la situación económica.

Nunca les faltó que comer y que vestir.

Gracias a ella que era educadora, sus hijos tenían beca en la escuela donde ella trabajaba.

Pasaron los años y él, angustiado por las deudas recurría a créditos, cumpliendo puntualmente con pagos mínimos que tenía que hacer mes a mes, pero a pesar de esto, llegó el momento que tuvo que negociar sus deudas, porque ya no podía más.

El sistema económico a eso los llevó.

En el interior de este matrimonio, brillaba el valor de la vida y el amor, no quisieron planear en tener hijos, en base a lo económico, sino en base a poderlos atender y amar, a pesar de todo.

Era ir en contra corriente social.

Cada vez que esperaban un hijo, la gente admiraba decía :  ¡ Otro ! y hasta alguien le comentó a él  ¡ Abusas de la divina providencia ! pero él sabía que no era así, pues Dios es tan grande que el hombre pone y Dios dispone, pues en sus valores sabía que

“ no se mueve la hoja de un árbol, si Dios no lo permite “

Y si lo permite es para un bien mayor.   ¿ De quién son los hijos ?   pues de Dios, más que de la misma pareja.

Los hijos de Dios, los puso en manos de este matrimonio, de antemano ya sabía la situación que vivirían, pero esta situación sería una oportunidad para ellos, para demostrarle a Dios, su fe y confianza en ÉL y así fue, pues todavía esperaron dos hijos más ( un niño y una niña ).

Con el tiempo las circunstancias fueron cambiando y después de negociar deudas y tener ayudas de otro tipo, su situación se estabilizó positivamente.

Ahora miran hacia atrás y ven como cada hijo tomó su camino y las decisiones que cada quien tomó, repercutieron en sus propias vidas, llegando a tener frutos buenos o malos, según sus decisiones, en base a su fe y confianza en Dios o en base a la ausencia de éstos.

Los papás se alegraban con los logros y frutos buenos de sus hijos, pero los frutos malos,  no esperados en los hijos, eran espinas espirituales para ellos.

La humildad trae paz, porque al confiar este matrimonio en Dios, saben que son mas hijos de Dios que de ellos mismos y que si Dios puso esos hijos en sus manos, fue porque a través de ellos, hay esperanza de salvación para sus almas, porque en las almas de los hijos, está impreso el amor de Dios.

A través de los papás y este sello está a la puerta, para los hijos que lo quieran aprovechar.

¿ Cuánto amor y generosidad se debe dar a los hijos ?

¿ Este amor y generosidad deben ser planeados en base a un sistema económico, impuesto por los gobiernos, o debe ser en base a la providencia de Dios, a pesar de los sistemas económicos que no funcionan para tener familias numerosas ?

Los hijos crecieron e hicieron sus vidas independientes, unos más agradecidos que otros, regresaban a visitar a sus papás, para compartir el amor y la unidad, por el que todos estaban sellados…

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