LA ISLA

De Pie, en la arena, vi el mar y subí a la lancha, avanzaba mar adentro, pasaba bultos de olas y veía en el fondo del mar los corales, entre peces de colores.

Un hermoso amanecer, invitando a la aventura.

Me dirigía a la isla que se divisaba a lo lejos.

¿ Que había en esa isla solitaria, que me llamaba la atención ?

Quería conocerla para ver cómo era y que tenía, quería desafanarme del mundo que siempre me atrapaba, entre rutinas de trabajo y compromisos sociales, eran mis ansias de estar solo, como queriendo entrar a mi isla interior y estar yo, con migo mismo, ahí donde solo Dios y yo, en el silencio, podemos compartir el amor espiritual, el amor íntimo, la alegría de encontrarnos uno para el otro, conectados y fundidos en un solo corazón, yo para EL y EL para mi.

¿ Porqué tanto amor ? ¿ Que le doy a mi Dios, que quiera estar conmigo ?

¿ Que me da mi Dios, que quiero estar con EL ?

Llegué a la isla, bajé de la lancha, pisando una tierra nueva, nueva para mi, pues nunca la había pisado.

Al caminar sobre su playa y después entre palmeras, subí un poco y parado sobre una gran roca, volteé y divisé el mar, respiré profundamente, sintiendo su brisa que me refrescaba del calor tropical.

Parado en esa roca, oía el romper de las olas, el cantar de las gaviotas y el zumbar del viento en las palmeras, era un canto armónico de la naturaleza.

Decidí seguir cuesta arriba y al llegar a una esplanada, al fondo de ésta, bajo un paredón de tierra firme, divisé una cueva, entré y  bajando un poco, me di cuenta del silencio total que reinaba ahí adentro, me quedé absorto antsilencio, como invitándome a escuchar algo profundo y comencé a oír la voz de Dios que me decía :  Hijo, mi hijo predilecto, te he traído hasta aquí para alimentarte de mi espíritu y fortalecerte en mi amor y de nuevo un gran silencio reinaba en esa cueva.

Yo no sentía miedo, sentía mucha paz, paz de saberme amado de Dios, escogido por EL y de estar con EL.

¿ Que antes no estabas con EL ?

Sí, pero no me daba el tiempo de escucharlo y en ese silencio, me llegó de nuevo la pregunta :

¿ Porqué me ama tanto ?

¿ Que le doy a mi Dios, que quiera estar conmigo ?

¡ NADA ! EL no está esperando que le de algo, solo espera que yo reciba el amor que EL me da, como un bebé en manos de mamá.

Cuando madure ese bebé, dará los frutos de ese amor, así como una semilla que se convierte en árbol, es cuidado y después da frutos exquisitos.

¿ Y que me da mi Dios para que yo quiera estar con EL ?

Me ha dado su amor, dándome la vida; un cuerpo físico y espiritual,  para realizar ciertas obras, me ha dado libertad y da la vida por mi.

En la medida que lo conozco, me enamoro mas de EL, pues siempre está mas cerca de mi, de lo que me imagino.

Yo le fallo a veces, pero EL nunca me abandona, me perdona y me sigue amando

Su amor me da seguridad, confianza y mucha paz, EL ha pasado a ser lo mas importante en mi vida, por eso cuando regresé a la vida cotidiana y quería escuchar su voz, cerraba la puerta de mi recámara, apagaba las luces y me acordaba de aquel momento especial, para sumergirme en la intimidad con Dios…

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