ARREPENTIMIENTO

Un Arrecife logrado a través de miles de años, da su testimonio de estar ahí, durante tanto tiempo.

Un pez da su testimonio de haber nacido de un huevo.

Una ballena…

Cada uno da su testimonio de ser y para haber llegado a ser, lo que hoy es, tuvo que evolucionar.

Una madre recordaba cuando era niña, como jugaba con sus muñecas, los mueblecitos dentro de la casita y como se divertía con sus amigas en la casita, compartiendo estos momentos  inolvidables.

En su hogar, vivía esos momentos de ilusión que fueron madurando, hasta hacerlos realidad y después vivió lo que en un pasado fue su ilusión.

Todo pasa, hoy  ya es una anciana.

Algunos sueños los pudo hacer realidad, otros quedaron sin concluir, por darle prioridad a otros y

Otros sueños fueron truncados por la cruda realidad.

Todo esto hizo en ella, lo que ahora es.

Se dibuja una sonrisa en su cara, como diciendo :  Los buenos momentos nadie me los quita, ni estas arrugas, ni el pelo blanco, ni el desprecio de aquellos que no quieren a las ancianas.

Fueron momentos de paz, de alegría, de armonía, vividos sin prisas, ni preocupaciones, son un tesoro que al contemplarlos, inconscientemente me dibujan la sonrisa.

Tuve momentos de toda índole: tristes, amargos, tranquilos, eufóricos, de frustración y también de autorrealización.

¿ Que me llevaré a la tumba ? Tal vez ni estos recuerdos, si me llega a dar Alzheimer

¿ Entonces que me llevaré a la otra vida, cuando mi cuerpo se haga polvo ?   ¡ Mi alma !

Y  ¿ a dónde irá ésta ?   Al lugar predestinado, según mis obras.

¿ Fueron buenas o malas ?   la pregunta es  ¿ Para quién ?

Para mi misma, no hice nada que no me gustara, me di gusto en todo lo que pude, pero

¿ Acaso fuimos creadas para hacer únicamente lo que nos gusta ? o

¿ Acaso nunca le hice caso a  realizar algo mas, que darme mis propios gustos ? Entonces

¿ Que diferencia hay entre mí y el asesino que le gusta matar ?

Si hay un lugar predestinado según nuestras obras,

¿ Quién ejerce justicia sobre mi ? Con seguridad, el que me creó sin mi.

¿ Que esperaba de mi cuando me hizo ?   ¡ Bien lo sé y no le hice caso !

En ese momento la angustia la empezaba a invadir, el miedo a su destino eterno.

¿ Podré hacer algo para cambiar ese lugar predestinado para mi ?

Me empiezan a brotar muchos sentimientos de culpa y me siento insegura de presentarme ante mi creador.

En ese momento la anciana lloró amargamente.

Todos los gustos que se dio en la vida, no eran suficientes para ahogar su angustia, del fruto que ella misma se había preparado con su libre albedrío.

¿ Si volviera a nacer, haría lo mismo ? 

¡ NO ! No al pensar en este momento, que no puedo evitar con todos los gustos que me di.

Mi vida fue como acabarme y desperdiciar el agua que tenía para cruzar el desierto y hoy con esta sed de amar eternamente, no soy capaz de beber la paz, la alegría, la armonía… que debió madurar y trascender.

Se me dio a conocer el camino, pero me aferré a lo que me seguía gustando, no evolucioné en la renuncia, para madurar fuera de mi egoísmo.

La anciana siguió llorando por su destino eterno.

Mirando al cielo, hizo un acto de humildad, reconociéndose a si misma, según sus obras y con una gran voluntad y arrepentimiento, con el propósito de cambiar su vida, fue a pedirle perdón a su creador, a través de su representante, aquí en la tierra.

Los años que le quedaron, los testimonió a través de sus obras agradables a Dios, llenas de amor, de caridad…   Ya no ponía su voluntad primero, sino que su voluntad la supeditó a la voluntad de su creador, por eso hoy descansa en paz porque fue perdonada y amada por su creador …

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