MIS MAMÁS

Mi mamá, sus manos hermosas, las posó sobre las mías, sentí una descarga de Amor,que me daba desde su corazón, aplacando mi impaciencia y mi inseguridad.

Recuerdo también, cuando Yo tenía apenas cinco años y fue muy importante sentir ese apoyo de mi mamá, cuando tuve que pasar al estrado del auditorio, para leer unas líneas dirigidas a todas las mamás en su día.

Con trabajo las leí y luego vinieron los aplausos, yo no recuerdo lo que dije, solo recuerdo que rodaron unas lágrimas en las mejillas de mi mami, envueltas en una sonrisa y una mirada tierna, expresando su Amor, en el abrazo que me dio.

Yo comenzaba a aprender, en mi tierna edad, la forma de dar y recibir Amor.

Como aquella situación, hubo muchas más:

En mis cumpleaños, al terminar mis cursos escolares; cuando ella recibía mis dibujos o las flores que yo cortaba para ella; cuando íbamos  de día de campo…

Todo eso me marcó profundamente, fue la parte humana que como un escalón, me elevaba al nivel divino para entender que tenemos una madre en el cielo, que nos Ama, nos cuida y nos forma espiritualmente para llegar a Dios.

Recuerdo cuando mi mamá, me puso un traje y zapatos blancos, símbolo de la pureza del alma, para presentarme a nuestra madre celestial, llevándole una rosa a los pies del altar.

Gracias a las vivencias anteriores, pude aceptar sin resistencia, ese Amor espiritual que se me daba a manos llenas, y yo sin pensarlo, depositaba mi corazón y mi Fe, a ese corazón divino.

Hoy que ya soy adulto recuerdo aquellos momentos sublimes, que me estremecen de ternura, alegría y de paz.

Me veo a mi mismo y veo lo que mis mamás han hecho en mi.

Mi esposa y yo, hemos podido transmitir a nuestros hijos e hijas, ese legado que despierta la esperanza, en vivir el Amor de Dios y su gracia, para gozar de Él eternamente en el cielo, al subir el escalón final, con el apoyo de nuestras mamás …

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