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PLENITUD

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Desprendido del mundo, parado con sus botas sobre la nieve, solo veía la planicie interminable de ésta y lo nublado del día.

No lograba diferenciar en el horizonte, entre nieve, neblina y cielo, todo parecía unirse en armonía, de lo sólido a lo intangible.

Había buscado ese lugar y ahí se encontraba

 ¿Qué buscaba en la soledad?

¿Oír la voz de su conciencia?

¿Oír la voz de Dios, fuera del ruido?

¿Quería en ese lugar tan frío, adormecer los sentidos de la carne, para despertar el espíritu?

¿A dónde quería llegar con esa vivencia?

Su corazón latía lentamente, en la contemplación de aquel paisaje sobrio, sin prisas, sin pendientes, con todo el tiempo y el espacio suyos, sin interrupciones.

 Daba un paso y otro paso, sentía que la necesidad de su alma, ahí podía resolverse.                      

                                          ¿ Cuál era esa necesidad ?

Ni el mismo podía describirla, con toda certeza.

Se dejaba llevar, por impulsos de una sed espiritual, de conocer y vivir a Dios.

A cada paso que daba, sentía como si una gota de vida, bañara su espíritu.

Un baño de paz, tranquilidad, unidad con Dios, un contacto con lo más íntimo de su ser espiritual, con lo más alto y sublime, con la luz que ilumina su caminar, de lo sólido a lo intangible, de lo material a lo espiritual, de la nieve al cielo.

Cada vez que dejaba ese lugar, sentía que la paz interior, se quedaba en esa paz exterior y no se la podía llevar a su casa.

Se preguntaba:                ¿Qué es lo que no embona?

¿Por qué dependo de lo exterior, para vivir lo interior?

¿Por qué no puedo ser independiente a este lugar, para continuar la vivencia?

¿De qué dependerá, el no perder esta vivencia?

¿Cómo le harán esas personas que veo tranquilas e íntegras, a pesar de situaciones adversas?

                                              ¿ Cuál es la clave ?

Este lugar de paz, armonía y felicidad

¡Tengo que hacerlo mío!    ¡Donde quiera que esté!

¡Con quien quiera que conviva!    ¡En cualquier situación!

¿Por dónde debo empezar para lograrlo?

Se fue caminando, dejando las huellas sobre la nieve, pensativo…

¡Ya sé!

¡Comenzaré por conocer esas personas y ellas mismas, me darán la clave para ser feliz!

Regresó a la ciudad y a las personas que les tenía confianza las cuestionaba.  ¿Cómo le haces para ser feliz?

Pero se encontró con una gran diversidad de respuestas.

¿Cuál me convence más?   Con el tiempo se dió cuenta, que la más satisfactoria y auto-realizante, era la que iba de acuerdo a ese llamado que Dios le hacía, a ser…

Este llamado, sería la clave para dar respuesta a su inquietud de ser…

Reflexionando se dijo:

Si quiero cambiar mi modo de sentir,

Tengo que cambiar mi modo de pensar.

Si quiero cambiar mi modo de pensar,

 Tengo que cambiar mis valores.

Si quiero cambiar mis valores,

 Tengo que conocer la verdad.

La verdad no se puede cambiar, porque entonces, sería mentira.

La verdad es Dios, entonces tengo que conocer a Dios.

 Desde ese momento, se decidió a conocer a Dios.

Con el tiempo vió, que el conocimiento intelectual era incompleto, si no involucraba su vida con Dios.

Para llegar a El, buscó la sabiduría y así se decidió a amarlo, servirlo, conocerlo y agradarlo, en el amor y la gracia que Dios le ofreció.

Hoy vive feliz, en cualquier lugar, con quien quiera que esté, o a pesar de cualquier situación adversa, porque vive en su espíritu, lo que un día, pisando la nieve buscó, porque supo vivir, integralmente en el amor…

 La plenitud llegó, cuando se decidió y se fue dejando transformar y formar por Dios…

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