LA ESPERANZA

A penas podía abrir sus ojos, los cuales ya no veían bien.

Volteando al cielo, brillaba una esperanza, la última esperanza para esta anciana de 92 años,

ver a su creador después de esta vida.

Había sido madre de 8 hijos, los cuales hicieron cada uno su vida y hoy 3 de ellos la pueden atender más de cerca en su vejez.

Esa esperanza brilla, y con ella espera el juicio de su vida, en sus últimos días.

Ya no hay otros proyectos, ya formó con su esposo una familia, el cual se fue primero a la otra vida, ya realizó muchos de sus sueños cuando era mas joven, ya probó los regalos de este mundo, ya vivió los dones que le fueron dados por Dios.

Enferma en su cama, sin palabras, solo da testimonio de su vida consumida en el amor, en una entrega total, como madre de familia.

Hoy se ve como una gran guerrera que ha sufrido los combates por la vida, la justicia y el amor.

Esa mirada que eleva a los cielos, es como un recipiente esperando la lluvia, la misericordia, pues bien sabe ella que todo lo que hizo, puede ser poca cosa o puede ser una magnífica obra, según el valor que Dios le dé, pues está convencida que el hombre y la mujer valen, lo que valen para Dios, por eso trató toda su vida, de caminar con obediencia a Dios, siguiendo sus leyes y mandatos.

Dios ve su mirada esperanzadora que sale del corazón de esa anciana, llena de Fe, fortaleza, humildad y de entrega en el amor.

A Dios nadie le gana en generosidad y al ver a su hija muy amada, por medio de la cual, pudo realizar muchas obras, como instrumento de su amor y su gracia, la abraza para toda la eternidad, premiándola con la vida eterna, porque a través de su vida, llevó muchas almas hacia ÉL.

Así se cumplía esa promesa de Dios : EL QUE CONFÍA EN MI, NO QUEDARÁ DEFRAUDADO

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